martes, 29 de marzo de 2011

Puedes llegar a mandar sobre mi vida sin ni siquiera yo darme cuenta.

Todo cambia. Todo empieza y todo acaba. Nada es para siempre. Y más en la adolescencia que todo es tan confuso. Los sentimientos incontrolables, a montones. Cambios de humor. Rabia, más rabia. Pensamos que nos da igual todo y después al tiempo podemos llegar a pensar que nuestra vida depende de alguien o incluso algo. Nos solemos comer la cabeza con cada gilipollez... después al tiempo meditamos y nos reímos de lo pasado. Pero lo penoso es que nos vuelve a pasar, y así millones de veces. La adolescencia, la nuestra, este tiempo infinito aunque a veces pase como relámpago. Esas ganas de ser libres sin poderlo ser. Queremos volar, queremos tener alas pero nos las cortan. Tenemos que ser conscientes de todo porque dentro de poco tendremos que vivir para trabajar, y dependeremos de eso. Pero luego vuelve la rabia incondicional y otra vez los montones de sentimientos. Sigo pensando que le damos demasiada importancia a todo pero voy a seguir haciendolo, quiera o no...

No hay comentarios:

Publicar un comentario