Problemas, preocupaciones que rondan tu cabeza. Problemas que van alternando, porque no siempre son los mismos, pero que casi siempre están. Dada día, cada mes, cada cierto tiempo, un problema. Algo que te invade por momentos, que te hunde y que no te deja ser. En cambio a veces piensas que ya está todo bien, que ya se ha arreglado y que esa preocupación constante no te volverá a arrebatar tu sonrisa. Y sí, a veces pasa. Pero también puede que te equivoques, que haya sido una falsa alarma y ese problema siga ahí, acechando.
Y el problema más grande, es que nosotros, los seres humanos, tenemos la mala costumbre de sacar defectos de todo, de encontrar algo a lo que darle vueltas o por lo que estar mal. Por lo general es así.
Pero después, cuando tienes una verdadera razón por la que estar así, te das cuenta de lo tonto que has sido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario