sábado, 8 de octubre de 2011

¿dónde quedaron nuestras promesas? no voy ha empezar a odiarte, ni siquiera a dejar de pensarte.
fuiste mi cabaña mientras llovía, fuiste mi sol cuando tenía frío, llegaste a poder envenenarme con ese amor que tanto me gustaba. El único que tuvo esa fuerza y supo aguantarme cada segundo, cada instante, tú. Con una sonrisa que repercutía en mi todos los días durante ese invierno húmedo y durante ese verano caluroso. Dejamos muchas promesas atrás, pero te puedo decir que siempre te recordaré como ese que fuiste. Guardaré ese bonito olor que desprendías y esas maravillosas horas que me hacías vivir como si fueran las últimas, una tras otra. 

Hasta que al final la última llegó, pero.. ¿sabes qué? no te culpo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario